El veí copsat: aproximació a una no-etnografia de les finestres

Aquest petit assaig va resultar ex-aequo en el “III Premi d’Assaig Temps, Espai i Forma de la UB”, el desembre del 2013: El veí copsat. En una entrada anterior feia cinc cèntims de les meves preocupacions etnogràfiques del moment.

En el títol parlo d’una “no-etnografia” i potser no queda massa clar. És ben simple: el text ens diu com els individus, en tant que observadors, fan d’etnògrafs del seu propi espai, i classifiquen a les persones que veuen, amb qui conviuen, sovint treient conclusions, ni que sigui de manera inconscient.

 

 

 

Anuncios

el orden del día

Me imagino que en toda cotidianidad hay una guerra fría entre lo necesario y lo placentero -una guerra de categorías-. Y me imagino que en esta guerra fría los límites se difuminan y con ellos, la misma dicotomía acaba desmoronándose. Cualquier rutina, por minúscula -si no invisible- que se presente a ojos ajenos, puede acabar resultando,  para el actor que así la ha pensado y realiza, tan necesaria como el aire que respira.

En Pedigree de Georges Simenon (p.339, 1952):

Ha ordenado sus días de tal suerte que se han vuelto un encadenamiento armonioso de pequeñas alegrías y la más pequeña de esas alegrías que llega a faltar amenaza con derrumbar todo el edificio. Una taza de café y una rebanada de pan tostado con mantequilla, un plato de chícharos pálidos, la lectura del diario junto al fuego, una empleada doméstica que, sobre un taburete, limpia a fondo una vitrina, mil satisfacciones apacibles que lo esperan en cada recodo de la vida, que él ha previsto, y que lo hacen regocijarse por adelantado, le resultan tan necesarias como el aire que respira; gracias a esas alegrías está a salvo de un verdadero sufrimiento.