Haunted Houses (III)

Després està el tema de les habitacions que resten tancades. Habitacions que amaguen quelcom: un passat, una història sovint tèrbola on acostumen a faltar detalls o omplir-se els buits amb hipòtesis gens agradables. La porta separa els dos mons. Es veu que ja n’hi ha prou amb fer girar la clau. Us imagineu la història d’una família que es muda a una casa antiga i no obre mai la porta maleïda? Jo m’acabo de mudar, precisament. I tenim un “altell”. Em fa mandra pujar allà adalt. Està ben amunt el malparit. I, a més, tampoc m’han explicat res que em pertorbi les nits.

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Haunted Houses (II)

En la mayoría de posesiones que nos son descritas se repiten unos patrones que conviene destacar. El fantasma ya está en la casa, por ejemplo. Y son los nuevos inquilinos los que se “topan” con él. Estos nuevos habitantes se encuentran con algún tipo de fuerza fantasmagórica que les imposibilita llevar una vida armoniosa, alejada de incomodidades. Es la lucha por un nuevo orden. Los recién llegados intentan hacerse suyo ese nuevo espacio y se encuentran con la oposición de un antiguo orden material el cual les genera trastornos, sean del tipo que sean. Quién no ha oído alguna vez que los muebles dejados por los antiguos inquilinos producen repelús.

El cine y la literatura se han recreado numerosas veces en relatos de casas encantadas. En este sentido, me gusta Beetlejuice especialmente por su osadía y su carácter explícito. Los protagonistas son los fantasmas y se manifiestan para preservar su casa y su orden. Pero también para hacer prevalecer un gusto y una estética, muy alejada del nuevo orden incipiente que se vislumbra.

Además, en Beetlejuice hay una intrahistoria muy maja. Y es que entre el nuevo matrimonio, habitantes físicos de la casa, también se masca la tensión. Y esta tensión es producida, en parte, por la disputa del nuevo espacio, el suyo y común. Recordemos cómo ella se muestra inflexible y participa de manera muy activa en la nueva decoración y distribución de los muebles y objetos. Él, en cambio, es un tipo resignado, que parece sentirse más cómodo con aquellos espacios ya encontrados, unos espacios que, austeros y convencionales al margen, le otorgan cierta calidez, cierto confort.

“Where we cannot possess we are in danger of becoming possessed”  (120:2001, D. Miller)