El azucarero

Ayer el viento soplaba fuerte, empujó más de lo previsto una ventana de la cocina que yo había abierto. Rompió la tapa de un azucarero de cerámica en el que se sostenía un pato. Era muy apreciado por L., que no tardó en apretar los labios y suspirar.

El azucarero es azucarero porqué dentro contiene azúcar. Por qué si no. La tapa del azucarero se rompió y se ha decidido que ya no sea eso, un azucarero. Que el azúcar tenga un recipiente propio dice cosas acerca de nuestros hábitos, claro. El caso es que, como tal, ya no sirve, le falta la tapa y el azúcar pide discreción. Así que, como la blanca cerámica reclama respeto, es momento de buscarle una nueva función. Podemos usarlo para las olivas, dijo Z.

2013-11-18 20.15.22

 

Había buscado su procedencia, la del azucarero. En su base pone Hoff Interioreur. Mierda. Es una empresa alemana al por mayor. Pedido mínimo 500€. Me comentan que lo venden en una pequeña tienda de Gracia. Claro. Qué tonto. Da igual, ahora va a ser el lugar donde vayan a parar las olivas. ¿Y el azucarero? Necesitamos uno. Urgentemente no. De la bolsa y con cuchara. Ya se ha hecho antes.

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